¿Por qué personas inteligentes, independientes y perfectamente capaces de detectar una mentira terminan creyendo en historias imposibles?

Quizá porque la razón calcula probabilidades.

Pero el corazón calcula deseos.

En este episodio comparto una historia que me obligó a replantearme todo lo que creía saber sobre las estafas emocionales, la soledad y esa pequeña esperanza a la que nos aferramos cuando queremos creer.

Porque a veces no buscamos dinero.
No buscamos aventuras.
Ni siquiera buscamos amor.

Buscamos algo mucho más simple.

Alguien que nos escuche.

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