“¿Qué puede salir mal cuando aceptás una cita a ciegas con un hombre parecido a Al Pacino, millonario, sarcástico… y de setenta y nueve años?
Bueno… para empezar, que hablás poco inglés.
Así que llevás un traductor.
Joven.
Muy lindo.
Y sentado en la misma mesa.
A partir de ahí… digamos que la cena no salió exactamente como estaba prevista.