(o cómo mi inglés me salvó sin proponérselo)
Hay días en los que aprender un idioma puede meterte en problemas…
Y otros en los que no dominarlo todavía… puede salvarte.
Un mensaje en Tinder.
Una expresión que interpreté completamente mal.
Un caballero que desapareció más rápido que una señal de Wi-Fi.
Moraleja: no todo error termina siendo un error.
A veces, el mejor sistema de seguridad es… no entender el slang.
¿Alguna vez una confusión con otro idioma terminó siendo una anécdota inolvidable?